Históricamente el gobierno de México no ha sido capaz de apropiarse de una cultura de integridad. Los resultados están ahí, basta voltear a ver el número de anomalías que año con año detecta la Auditoría Superior de la Federación y los estudios de periodistas e investigadores que encuentran modus operandi y les dan rostro a quienes realizan malas prácticas con el dinero de todos.

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