En los albores de la llamada Cuarta Revolución Industrial, las relaciones entre la industria, el poder y quienes se dedican a vigilarlos están en constante transformación. La sociedad civil organizada, hoy más que nunca, necesita adaptarse a las tecnologías actuales y usar los datos y las herramientas disponibles para su tratamiento en favor de la sociedad.

Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) están obligadas a consumir estos datos de manera profesional para poder dar un seguimiento puntual y riguroso a las decisiones gubernamentales y al trabajo de la industria. La idea es que la sociedad civil organizada debe ser capaz de ser un contrapeso efectivo al poder usando toda la información disponible. Gracias al avance de los lenguajes de programación libres, los datos abiertos y la difusión por internet, el uso intensivo de datos es cada vez más accesible a todo tipo de OSC.

Ilustración: Patricio Betteo

La lucha por mejores datos

En 2011, el Gobierno Federal, de mano de la Secretaría de la Función Pública, el INAI así como una serie de organizaciones civiles como Transparencia Mexicana, CIDAC, GESOC, FUNDAR, IMCO, SocialTIC, Artículo 19 y el Open Government Partnership, firmaron la Alianza por el Gobierno Abierto. Esta alianza tuvo como resultado la generación de muchísimas bases de datos y la liberación de terabytes de información.

La información generada por el gobierno federal es sumamente útil y representa una oportunidad, frecuentemente desaprovechada, para analizar y estudiar los problemas públicos con base en evidencia. De acuerdo con su API de Datos Abiertos, el Gobierno Federal mexicano tiene más de 9 mil conjuntos de datos provenientes de 232 instituciones que han sido descargados casi 350 mil veces.

Campo

Valor

Número de conjuntos publicados en dgm

9,092

Número de recursos publicados en dgm

25,846

Dependencias publicando

232

Descargas

344,807

Dependencias con Inventario

206

Dependencias con Plan

211

Conjuntos de datos de dependencias publicados

9,030

 

 

Aunque este repositorio de información es uno de los grandes avances en materia de transparencia, quedan aún retos que afrontar. Por ejemplo:

1. El mantenimiento de las bases de datos para que siempre estén disponibles y no se ponga en riesgo su disponibilidad con los vaivenes políticos o cambios tecnológicos. Por ejemplo, Tu gobierno en mapas, una iniciativa de georreferenciación granular bastante innovadora de las dependencias federales, ya no existe en el repositorio.

2. La mejora en la calidad de los datos. Existen algunos repositorios que no se encuentran correctamente capturados o que representan información poco útil para la consulta pública.

3. La apertura masiva de información pública. Existen algunas bases disponibles al público, pero que anteponen exigencias de acceso para su descarga y análisis masivo. Por ejemplo, el Registro Público de Comercio de la Secretaría de Economía, disponible gracias al Sistema Integral de Gestión Registral, sólo permite una consulta a la vez.

4. La apertura de datos a nivel local. Basta con ver los datos disponibles de la Ciudad de México para ver algunas de las diferencias a nivel local de la apertura de datos. Por ejemplo, la cuenta pública de la ciudad se encuentra contenida en una serie de PDFs y su portal de datos abiertos no presenta información sobre temas relevantes como seguridad o movilidad.

5. Finalmente, el reto más grande al que nos enfrentamos es el de encontrar personas capaces de procesar y entender los datos en formatos tan útiles y, al mismo tiempo, incomprensibles para la mayoría de las personas, como JSON o SHP. La necesidad de capacitar a más personas y de crear herramientas que acerquen toda esta información al grueso de la población.

MECATE: Datos y transparencia

Con el fin de discutir y presentar soluciones a los cinco retos antes enunciados, la sociedad civil organizada, gobierno, e instituciones académicas deben de asumir su responsabilidad como consumidores de información. Es por eso que iniciativas como hackatones cívicos, encuentros de tecnólogos y desarrollo de herramientas de corte social son tan relevantes.

El pasado 10 de septiembre se inauguró en el campus en la ciudad de Querétaro del Tecnológico de Monterrey un encuentro de hombres y mujeres expertos en tecnologías, transparencia y rendición de cuentas, profesionales del servicio público y miembros de OSC como México Evalúa, Transparencia Mexicana y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Dicho encuentro, organizado por el Laboratorio de Emprendimiento y Transformación, buscaba potenciar el desarrollo de tres proyectos en materia de transparencia y datos abiertos.

Diorama, Mapeando la Corrupción y Testigo Social 2.0 fueron tres proyectos desarrollados a lo largo de una semana de intenso trabajo. Se trata de tres herramientas que buscan sacarle el mayor provecho posible a las tecnologías actuales y a los estándares adoptados por el gobierno mexicano. En el caso de Diorama, por ejemplo, se trabajó en crear una herramienta capaz de enlazar la información de notas de periódico sobre actos de corrupción, seleccionadas con herramientas de aprendizaje automático para clasificación de textos, con información antes no interoperable como las bases de datos del SAT, la Auditoría Superior de la Federación y el sistema de compras públicas COMPRANET. Mapeando la Corrupción y Testigo Social 2.0, por su parte, utilizaron información de datos abiertos estandarizados de contrataciones públicas para predecir posibles actos de corrupción y clasificar a nivel local, en el caso del primero, y para crear un sistema de indicadores de alerta temprana en el caso del segundo.

Este tipo de encuentros son necesarios para poder crear comunidades cada vez más grandes que puedan resolver problemas públicos con mayor eficiencia y con mayor impacto para las comunidades que intentan resolverlos. Además, ponen en la mesa un tema relevante. Fifís (usando el nuevo argot mediático) o no, todas las organizaciones pueden beneficiarse de la Cuarta Revolución Industrial y, en el caso de algunas, no les queda otra opción.

 

Manuel Toral
Especialista de datos en la Unidad de Investigación Aplicada de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. Maestro en políticas públicas (Universidad de Chicago), politólogo e internacionalista (CIDE).