De acuerdo con la Constitución Política de Ciudad de México, las alcaldías son el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía; sin embargo, son pocas las personas que conocen cómo atienden los problemas públicos en su demarcación y qué resultados alcanzan. Aunado a ello, los mecanismos de control y vigilancia enfocados a monitorear la eficiencia del gasto público en este nivel de gobierno son mínimos y poco útiles. El resultado es que existen importantes ineficiencias presupuestales.