El nuevo incentivo fiscal al cine mexicano busca fortalecer la producción audiovisual y las cadenas de proveeduría nacional, pero su diseño institucional mantiene riesgos de discrecionalidad, simulación de operaciones y conflictos de interés.
El nuevo incentivo fiscal al cine mexicano busca fortalecer la producción audiovisual y las cadenas de proveeduría nacional, pero su diseño institucional mantiene riesgos de discrecionalidad, simulación de operaciones y conflictos de interés.