
Desde que la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, anunció los resultados preliminares del conteo rápido la noche del 2 de junio de 2024, era claro que la coalición oficialista, conformada por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde, aseguraba los dos tercios en la Cámara de Diputados para la LXVI Legislatura. Pero en el Senado, el panorama era menos claro: aún faltaban cálculos, asignaciones e impugnaciones para saber si la 4T podría construir su segundo piso sin obstáculo opositor alguno.
El 21 de agosto de ese año se confirmó que la coalición de la 4T había quedado a tres escaños de la mayoría calificada de dos terceras partes en el Senado. Siete días después, dos senadores electos por el PRD (que perdió su registro nacional) anunciaron su incorporación a Morena. Con ese movimiento, un solo voto separaba al sistema político mexicano de una era de mayorías absolutas que no se daba desde 1988. Así arrancó la LXVI Legislatura: con un oficialismo al borde del control constitucional absoluto y una oposición (PAN, PRI y MC) obligada a votar cohesionada, sin margen para una mínima fisura que rompiera ese frágil equilibrio.
En esta entrada analizamos el comportamiento de las personas senadoras en las votaciones nominales del primer año de esta LXVI Legislatura, es decir, desde septiembre de 2024 hasta agosto de 2025 . A partir de datos de la propia Cámara y mediante visualizaciones interactivas, exploramos la frecuencia de las votaciones, los niveles de consenso alcanzados, las alineaciones internas por grupo parlamentario y los patrones de disidencia entre bloques y personas.
Un año de votaciones en el Senado.
Desde el 3 de septiembre de 2024, el Senado ha registrado 192 votaciones nominales. Estas incluyen 23 reformas constitucionales —18 con reservas—, 12 nombramientos y ratificaciones, 14 asuntos simbólicos y 24 votaciones relacionadas con las Fuerzas Armadas — como ingresos, salidas y ascensos militares.
El siguiente gráfico muestra la evolución de estas votaciones durante el primer año de la LXVI Legislatura. Cada punto representa una votación, clasificada por tipo de mayoría. Los taches indican reformas constitucionales. Los colores distinguen entre mayoría absoluta (de al menos la mitad más uno), calificada (de dos terceras partes de las personas presentes) y unánime a lo largo de los dos períodos ordinarios de sesiones y el más reciente periodo extraordinario de agosto de 2025.
Como muestra el gráfico, la mayoría de las votaciones nominales se resolvieron por mayoría calificada (puntos y taches azules), es decir, con más de dos tercios de los votos a favor. Solo cuatro votaciones (puntos rojos) quedaron por debajo de ese umbral.
Una de las votaciones que se resolvieron con solo la mayoría simple fue la integración del Comité de Evaluación del Poder Legislativo, responsable de revisar los perfiles de candidatos a jueces, magistrados y ministros rumbo a la elección judicial de 2025. También fue el caso de las reformas a la Ley del Infonavit, votadas , el 13 de febrero de 2025, tanto en lo general como en lo particular, sin alcanzar la mayoría calificada. La reforma, impulsada por el Ejecutivo, permite utilizar los ahorros de los trabajadores para construir y rentar vivienda. Fue señalada por la oposición como riesgosa, por no incluir controles claros sobre el manejo de los recursos y por comprometer el patrimonio laboral. Los dos casos restantes corresponden al 24 de junio de 2025: las reservas a la Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos tampoco alcanzaron el umbral de mayoría calificada. Aunque el objetivo era simplificar procesos administrativos, las reservas generaron desacuerdos sobre los mecanismos propuestos, su viabilidad operativa y el margen de discrecionalidad que abrirán.
La fuerza del oficialismo ante una oposición dispersa
Además del tipo de mayoría alcanzada, importa observar cómo se configuró el disenso partidista. En el gráfico de arriba se observó que de las 192 votaciones analizadas, 90 se resolvieron de forma unánime (47%), incluyendo 13 reformas constitucionales. En los 102 casos restantes hubo disenso: en 13 votaciones la oposición (PAN, PRI y MC) votó de forma unificada contra la mayoría oficialista. Y en las otras 89 se dividió, permitiendo que las iniciativas prosperaran sin un bloque opositor cohesionado.
El nivel promedio de apoyo registrado en todas las votaciones fue de 86.6%. Considerando que la coalición oficialista (Morena, PT y PVEM) representó en promedio el 69.4% de los votos disponibles, este dato implica que la 4T recibió un respaldo adicional promedio de 17.2% desde otros grupos parlamentarios. Es decir, su fuerza efectiva fue consistentemente mayor a su peso numérico. Esto refleja una oposición a menudo fragmentada y convergente con la agenda oficialista en momentos relevantes.
Ese respaldo adicional al oficialismo se explica por las posturas adoptadas por las bancadas opositoras en las 93 votaciones no unánimes de este primer año. En el siguiente gráfico se muestra la postura mayoritaria de cada una de ellas en el conjunto de esas votaciones. En todos los casos, se trató de iniciativas promovidas por Morena y sus aliados —es decir, la 4T actuó como colocador de la agenda setter—, por lo que si una bancada opositora vota a favor, debe leerse como respaldo a la mayoría oficialista.
Al revisar el comportamiento de cada grupo parlamentario opositor, el PRI aparece como la bancada más consistente en su rechazo a la agenda de la 4T. Votó en contra en 89% de las ocasiones, a favor en el 10%, y en un 1% registró ausencia de la mayoría de sus miembros. El PAN mostró un patrón similar, aunque menos opositor, con 86% de votos en contra, 10% a favor y 4% de abstenciones. En cambio, MC presentó el perfil más fragmentado: 69% en contra, 16% a favor y un 15% distribuido entre abstenciones y ausencias.
Estas diferencias reflejan estilos de oposición contrastantes. Mientras el PRI y el PAN sostuvieron un rechazo consistente, MC optó con mayor frecuencia por matizar su posición mediante abstenciones o ausencias y, en varios casos, respaldar las propuestas oficialistas.
Uno de los episodios clave del primer año legislativo fue la ruptura de Miguel Ángel Yunes Márquez con el PAN. El 10 de septiembre de 2024, durante la votación de la reforma judicial, Yunes solicitó licencia por “motivos de salud” y fue sustituido brevemente por su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, quien evitó fijar postura. Horas después, Yunes Márquez reapareció y emitió el voto número 86 que permitió aprobar la reforma constitucional. Al día siguiente, fue expulsado del PAN.
Desde entonces, Yunes votó consistentemente con el oficialismo, hasta que en febrero de 2025 se integró a la bancada de Morena y fue designado presidente de la Comisión de Hacienda. Un caso similar es el de Cynthia López Castro, quien rompió con el PRI en octubre de 2024 y, desde su primer voto como independiente, también respaldó la agenda de Morena.
Para entender cómo se expresó la fragmentación opositora, el siguiente gráfico resume la configuración de bloques en las 35 votaciones no unánimes donde al menos una bancada se opuso al oficialismo. Sólo en 37% de los casos PAN, PRI y MC coincidieron plenamente en el rechazo. En el resto de las votaciones, prevalecieron alineamientos parciales como PAN+PRI (17%), PRI sólo (14%), PAN sólo (11%) y otras combinaciones menos frecuentes.
Esta dispersión estratégica debilitó la capacidad de la oposición para generar un contrapeso efectivo y facilitó al oficialismo convertir su mayoría simple en una mayoría funcional que superó sistemáticamente su peso numérico.
¿Todas y todos votan igual? Fragmentación, disciplina y márgenes de autonomía
Aunque suele hablarse de “la oposición” o “la bancada oficialista” como bloques alineados, el análisis voto por voto revela matices relevantes. La disciplina partidista —para algunos, reflejo de congresos institucionalizados y partidos fuertes— ha sido una constante en el Senado mexicano, reforzando la imagen del legislador como «levantadedos».
Para no alimentar mitos ni generalizaciones sin sustento sobre la disidencia legislativa, es posible revisar los 20,792 votos individuales emitidos durante el primer año legislativo. Un primer hallazgo general es que, de las 167 senadurías que participaron en al menos una de las 192 votaciones nominales (128 titulares y las demás, suplentes), solo 37 rompieron la línea de su bancada en alguna ocasión.
El gráfico de abajo muestra dos dimensiones de la disidencia parlamentaria. Las barras apiladas reflejan la proporción de votos individuales contrarios a la mayoría de cada bancada. Aquí es posible distinguir dos tipos: el primero es la disidencia abierta (color más oscuro en cada barra), que incluye votos en sentido opuesto al de su grupo (ej. votar a favor cuando la bancada se abstiene o se ausenta, o votar en contra cuando la mayoría vota a favor). Elsegundo es la disidencia matizada (color más claro), correspondiente a abstenciones usadas como forma de desmarque cuando el partido vota de manera clara a favor o en contra. Por su parte, la línea negra con puntos en el gráfico indica el porcentaje de votaciones en las que al menos un integrante rompió con la posición mayoritaria de su bancada.
El gráfico anterior muestra que el PAN concentró la mayoría de la disidencia abierta, con 64 votos en contra de la línea del partido. 25 corresponden a Miguel Ángel Yunes mientras dijo mantenerse en la bancada del PAN y 9 son de Lilly Téllez. Además. registró rupturas internas en 39 votaciones, equivalentes al 20 % del total en las que participó.
Movimiento Ciudadano reportó seis votaciones con algún tipo de indisciplina y fue la única bancada en la que predominó, en mayor proporción (60%) la disidencia sutil o por abstención. De hecho, apenas tres senadurías votaron abiertamente en contra de la mayoría de su bancada: Francisco Barreda, Alejandra Barrales y Tabita Ortiz (suplente del senador Luis Donaldo Colosio).
En el PRI sólo hubo dos votos contrarios a la mayoría, emitidos por los senadores Pablo Ángulo y Cristina Ruíz. Por su parte, en el PVEM se registraron siete episodios de ruptura, con cuatro votos disidentes, dos de ellos a cargo del senador Erasmo Catarino González.
Morena, al igual que el PRI, reportó únicamente dos votos disidentes, aunque en su caso fueron abstenciones frente a posturas mayoritarias de la bancada; fueron Luis Fernando Salazar y Ricardo Sheffield. Esta bancada no registró votos de ruptura abierta. Finalmente, el PT no presentó ningún episodio de disidencia ni abierta ni sutil.
Romper, abstenerse o ausentarse. Formas de desalineación partidista en el Senado.
Además de contabilizar los votos contrarios y las abstenciones, construimos un índice de disciplina partidista que también considera las ausencias estratégicas, entendidas como una forma más sutil (pero relevante) de desalineación. A cada tipo de acto se le asignó una puntuación ponderada según su grado de ruptura:
- 3 puntos por voto en contra de la bancada,
- 2 por abstención; y
- 1 por ausencia.
Esto permite captar con mayor precisión las distintas formas en que los legisladores se distancian de la línea de su grupo parlamentario. El gráfico siguiente presenta la distribución de los niveles de indisciplina registrados por cada senaduría que incurrió al menos en un acto de desalineación, ordenados dentro de su respectiva bancada. Cada línea vertical representa una senaduría. La media de cada grupo está señalada con un triángulo. Para identificar a los legisladores más indisciplinados dentro de cada bancada, basta con observar aquellos casos que se sitúan por encima de la media de su grupo.
Según el índice, los senadores que se ubicaron por encima del promedio de indisciplina dentro de sus respectivas bancadas fueron:
- Por el PRI, Cynthia López Castro
- Por Morena: Sasil de León, Saúl Monreal, Víctor Mercado, Cynthia López Castro y Lorenia Valles
- Por el PT, Ana Karen Aceves;
- Por el PVEM, Erasmo Catarino González (PVEM),
- Por el PAN, Miguel Ángel Yunes, Lilly Téllez y Francisco Ramírez Acuña
- Por MC Tabita Ortiz y Amalia García
Importa destacar los dos casos con los niveles más altos de desalineación partidista: Cynthia López Castro, quien fue la más indisciplinada tanto durante su permanencia en el PRI como una vez incorporada a Morena. De hecho, su comportamiento desalineado comenzó mucho antes de su cambio formal de bancada, en noviembre de 2024. Por su parte, Miguel Ángel Yunes, pese a haber votado a favor de la reforma judicial impulsada por el oficialismo, continuó participando como integrante de la bancada del PAN en al menos otras 11 votaciones.
Dónde están y con quién votan. Posicionamiento ideológico en la LXV Legislatura
Para complementar el análisis de disciplina, estimamos un modelo de posicionamiento ideológico individual conocido como α-NOMINATE, que permite visualizar la cercanía entre legisladores en función de cómo votan. Este tipo de modelo proyecta a cada senador en un eje continuo (1D), según su comportamiento efectivo en las votaciones nominales. Cuanto más cercanos están dos senadores en ese eje, más parecidos son sus patrones de voto. El análisis se restringió a quienes votaron al menos en 97 ocasiones con una misma bancada, lo que equivale a más de la mitad del total de votaciones (192), con el fin de identificar posiciones ideológicas dentro de bloques partidistas estables.
El resultado es un mapa ideológico unidimensional, donde cada punto representa una senaduría. El eje horizontal muestra la coordenada estimada por el modelo para cada legislador y el color indica su grupo parlamentario. Esta visualización permite observar cómo se agrupan o dispersan los partidos, detectar alineamientos internos y ubicar a quienes presentan posiciones atípicas dentro de su bancada.

El mapa ideológico generado con el modelo α-NOMINATE muestra una configuración nítida con la 4T (Morena, PT y PVEM) como una columna alineada a la izquierda del gráfico, con alta cohesión y disciplina. En esa columna vertical solo se observan leves desplazamientos hacia el centro por parte de Javier Corral y Luis Fernando Salazar (ambos de Morena), así como por Maki Esther Ortiz y Jorge Carlos Ramírez Marín (ambos del PVEM), quienes se acercan a la oposición sin rebasar el eje.
En contraste, el hemisferio derecho de la gráfica, ocupado por la oposición, muestra mayor dispersión. El PAN domina ese espacio, pero de forma heterogénea. Aunque con distancia considerable, Mauricio Vila es el panista más próximo al espacio del gobierno Morena, mientras que Lilly Téllez se sitúa en el área inferior derecha como el punto más distante tanto del oficialismo como de su propia bancada, reforzando su perfil disidente y opositor al régimen.
Aunque no pertenece a una bancada, Manlio Fabio Beltrones se ubica ideológicamente más cerca del PAN que del PRI, cuya bancada es la más alejada del oficialismo. Por su parte, los senadores de MC se posicionan, en conjunto, más cerca del espacio del gobierno.
En resumen, el gráfico refleja tres patrones:
- La 4T como bloque disciplinado con pocas defecciones
- Una oposición fragmentada y sin eje común; y
- Unas pocas figuras que se apartan de su etiqueta partidaria, marcando tensiones ideológicas internas más allá de la afiliación formal.
El análisis de las votaciones en el primer año de la LXVI Legislatura en el Senado muestra que las mayorías no dependen únicamente de los números iniciales, sino de la capacidad del oficialismo para capitalizar las divisiones opositoras y mantener cohesión interna. La combinación de disciplina partidista y dispersión estratégica explica por qué la coalición gobernante convirtió su peso relativo en un control efectivo de la Cámara. Documentar estas dinámicas no sólo permite comprender la correlación de fuerzas en el corto plazo, sino también ofrece insumos para evaluar la calidad del equilibrio institucional y anticipar escenarios futuros donde el comportamiento de unas cuantas senadurías puede definir el rumbo de reformas y nombramientos clave.
Sergio A. Bárcena
Fundador de Buró Parlamentario y profesor investigador del Tec de Monterrey
Edwin Atilano Robles
Profesor de Tiempo Completo en la FES Acatlán