A un año de las elecciones presidenciales de 2018, tenemos evidencia suficiente para afirmar que la corrupción percibida, acontecida y reportada por medios de comunicación, usuarios de redes sociales y organizaciones civiles, tuvo un impacto directo en el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Ilustración: Víctor Solís

Uno de los principales problemas en México, de acuerdo con prácticamente todos los sondeos de opinión pública, es la corrupción, sólo después de la inseguridad. Esto ocurre desde al menos 2015 (INEGI, ENCIG 2015 y 2017; MCCI-Reforma, 2019), tal como se muestra en la figura 1.

Figura 1. Principales problemas de México

No sorprende que durante la última década, y contrario a lo que afirmó el presidente López Obrador en días recientes, la cobertura que la prensa ha hecho sobre presuntos actos de corrupción ha aumentado en casi 100% (Casar, 2016).

Según datos de la encuesta que levantó el Proyecto de Elecciones Nacionales Comparadas (CNEP) para México en 2012 y 2018, los electores en México castigan al partido en el poder por una mala gestión de la agenda anticorrupción —o de las políticas públicas diseñadas para atender el problema desde las instituciones del Estado. Adicionalmente, es más probable que el castigo hacia la corrupción provenga del hartazgo generalizado de la gente ante los escándalos documentados en medios de comunicación, redes sociales y cualquier tipo de convivencia social. Algunos estudios incluso sugieren que los ciudadanos emiten un voto de castigo ante la presencia de corrupción únicamente cuando existen consecuencias formales de dichos escándalos, como detenciones y procesos judiciales (Costas et. al, 2012), pero en México la impunidad por hechos de corrupción es casi absoluta (MCCI-Reforma, 2019; Impunidad Cero, 2018; Casar, 2016), tal como lo muestra la figura 2.

Figura 2. Impunidad por actos de corrupción

Siete de cada diez mexicanos consideran, además, que el principal corrupto es el gobierno (MCCI-Reforma, 2019) y cinco de cada diez consideraban que la corrupción ha aumentado en el último año, tal como muestra la figura 3.

Figura 3. Dónde hay más corrupción y las principales causas de ésta

Ante la ausencia de consecuencias, es inevitable que la alta incidencia de la corrupción sistémica tuviera efectos en la aprobación de la gestión del gobierno y en las urnas durante 2018.

El hartazgo de la población fue recogido en el discurso político de los candidatos, con especial énfasis por parte de Andrés Manuel López Obrador (AMLO),1 tanto en 2012 como en 2018. Sin embargo, en 2018 terminaba un sexenio con un número extraordinario de escándalos de corrupción política y sistémica. La realidad confirmaba la existencia de una mayor corrupción política generalizada. Es entonces que el discurso de denuncia contra la corrupción (particularmente el de AMLO en 2018) resonó entre los electores, pues 50% de estos esperaba que, tras su triunfo, la corrupción disminuyera dentro del siguiente año (MCCI-Reforma, 2019), tal como lo muestra la figura 4.

Figura 4. Expectativas sobre la corrupción en los siguientes 12 meses.

En conjunto, la mayor cobertura de escándalos de corrupción en medios de comunicación y la consecuente percepción de una corrupción omnipresente, así como la inoperante gestión gubernamental en materia anticorrupción, han sido manifestaciones de un mismo problema: mucha corrupción, soluciones institucionales cuasi testimoniales —al menos por el momento—, que sólo existen como entramado institucional pero no procesan casos de corrupción política.

Adicionalmente, en un sistema presidencial como el mexicano todo el costo político por la (mala) gestión del gobierno recae sobre la evaluación de la gestión del presidente (Manzetti & Rosas, 2014). Tanto en 2012 como en 2018, el voto en contra del partido en el poder se manifestó como una falta de simpatía del electorado por los candidatos relacionados al partido del presidente, que ocupó en ambos casos la tercera posición de las preferencias.

La evidencia sustentada en los datos de la encuesta del CNEP sugiere que el voto de castigo en México en 2018 se debe al hartazgo y a la mala reputación de funcionarios y políticos, sobre quienes pesan señalamientos de corrupción, y que contaminan la reputación del partido en el poder y de su candidato. Es decir, el costo reputacional se transfiere directamente a la identificación partidista del votante, que ha sido particularmente volátil en México en la última década (Moreno, 2018). Es natural, entonces, que los electores simpaticen y voten por partidos y candidatos que no estén vinculados con el gobierno saliente.

Llama la atención que, en el contexto de las elecciones de 2018, el uso de las redes sociales como fuente de información política aumentó al doble respecto a 2012, mientras que la lectura del periódico disminuyó en dos tercios. Es decir, los electores mexicanos se documentan sobre temas políticos cada vez más a través de redes sociales y cada vez menos a través de medios tradicionales como el periódico. Sin embargo, tanto las redes sociales como el periódico tuvieron el mismo efecto en 2018: fungieron como una caja de resonancia de las creencias políticas de los electores y no como una forma de exponerse a información política de contraste.

Por ejemplo, en 2018, la probabilidad relativa de votar por la alternancia partidista disminuyó en 35% cuando el votante intercambió información política por este medio (CNEP). Es decir, si la información sobre las campañas provenía de redes sociales, la probabilidad relativa de votar por el partido en el gobierno aumentaba. Por lo tanto, lejos de ofrecer información contrastante, las redes sociales podrían haber sido ser un mecanismo de propaganda con beneficios electorales para el partido en el poder. Es muy probable que la información compartida vía redes sociales adquiera un rol cada vez más importante en las personas al momento de votar, aunque no dejará de ser una caja de resonancia en la cual simplemente busquen confirmar sus creencias previas.

Dado que la corrupción es un problema que cada vez preocupa más a los mexicanos (figura 5), y por ello ha tenido una importante presencia en el discurso político, el sentido del voto en 2018 fue sin duda una consecuencia directa del refrendo de las creencias y preferencias previas de los propios electores, confirmado a través de la información que compartieron en sus redes sociales.

Figura 5. Percepción del aumento de la corrupción en los últimos 12 meses

En resumen, tanto en 2012 como en 2018, la credibilidad del presidente saliente se vio afectada por la corrupción develada durante su gobierno, impactando negativamente la opinión que el electorado tenía del candidato oficialista y de su partido. Particularmente en 2018, la creciente cobertura mediática sobre hechos de corrupción incrementó la animadversión del elector hacia el partido en el poder y las redes sociales refrendaron las creencias negativas de los electores hacía el partido en el poder. Por su parte, el rechazo discursivo que algunos candidatos tuvieron hacia la corrupción durante las campañas (sobre todo en boca de AMLO) resonó en los oídos de los electores, influyendo en el sentido del voto de los ciudadanos.

 

Sofía Ramírez
Directora adjunta de la Unidad de Investigación Aplicada de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Bibliografía
Ricardo Alvarado, Sofía Ramírez, Leonor Ortiz Monasterio y Carlos Ortega, “Anuario de la corrupción 2018”, nexos, 17 de diciembre 2018.

María Amparo Casar, Anatomía de la Corrupción, segunda edición. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad e Instituto Mexicano para la Competitividad, 2016.

Elena Costas, Albert Solé-Ollé & Pilar Sorribas-Navarro, Do voters really tolerate corruption? Evidence from Spanish Mayors, 2010.

Elena Costas-Pérez, Albert Solé-Ollé, Pilar Sorribas-Navarro, Corruption scandals, voter information, and accountability, 2012.

Alberto Chong, Ana L. De La O and Dean Karlan, Leonard Wantchekon, 2015, “Does Corruption Information Inspire the Fight or Quash the Hope? A Field Experiment in Mexico on Voter Turnout, Choice, and Party Identification”, The Journal of Politics, Vol. 77, No. 1 (January 2015), pp. 55-71.

Impunidad Cero, infografía 332 ALC rr.indd 45, 2018

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Calculadora de Inflación. Índice Nacional de Precios al Consumidor, Índice General. Período: Enero 1969 – Diciembre 2018”. Índice base segunda quincena de julio 2018 = 100.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG).

Luigi Manzetti & Guillermo Rosas, Corruption and the Latin American Voter, 2014.

Jesús Alejandro Moreno Álvarez, “El cambio electoral”, Nación 3, 2, 1. 6 de julio de 2018.

Jesús Alejandro Moreno Álvarez, “El crecimiento electoral de las redes sociales”, El Financiero, 24 de agosto de 2018.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. “Los Mexicanos Frente a la Corrupción y a la Impunidad. Publicación de resultados de la encuesta sobre Corrupción e Impunidad”, realizada en colaboración con Reforma. Marzo-junio 2019.

José Manuel Toral Cruz, “Catorce sexenios: los discursos de toma de posesión de Cárdenas a López Obrador”. Desarmar la Corrupción, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, 6 de diciembre de 2018.

Elizabeth J. Zechmeister & Daniel Zizumbo-Colunga, “The varying political toll of concerns about corruption in good versus bad economic Times”, Comparative Political Studies, 23 January 2013.


1 La corrupción estuvo presente no sólo en el discurso de campaña de AMLO, sino también en su discurso de toma de protesta más que en los discursos de cualquier otro presidente (Toral, 2018).