Es relativamente sencillo condenar la corrupción en lo abstracto, pero ¿en qué medida la desaprobamos en nuestra interacción cotidiana con las autoridades?
¿Entonces ya se acabó la corrupción?
La encuesta realizada por Transparencia Internacional demuestra que la sociedad mexicana está optimista frente al problema de la corrupción. Lo cierto es que es la primera vez en muchos años que la mitad de las personas en México considera que el fenómeno de la corrupción disminuirá en el corto plazo (el siguiente año). El gobierno federal contaría con un gran respaldo social para poner en marcha programas que puedan disminuir estos actos.
Las firmas ilegales de El Bronco, ¿destitución como sanción?
Está documentado e inclusive es cosa juzgada el hecho de que el gobernador cometió actos de corrupción durante su campaña presidencial, lo cual no debe quedar impune. Pero proceder de forma impulsiva y sin apego a la ley abre la posibilidad de que este objetivo no se logre, de ahí la importancia de que cada autoridad cumpla con sus atribuciones.
Tráfico de facturas: claves para entender lo que se avecina
Si la cámara de diputados avala un régimen tan poco garantista como el que aprobó el senado, lejos de mejorar la recaudación y la seguridad jurídica de los contribuyentes, la reforma alimentará el clima de intranquilidad que atormenta la ya debilitada confianza empresarial. Un mayor control punitivo no solucionará el problema.
La corrupción en el gobierno municipal
El proyecto descentralizador, impulsado con argumentos ciertamente lógicos y sensatos, topó con pared. Después de 30 años de haber impulsado este proyecto observamos que los municipios no han sido mejores para hacer que sus gobernantes rindan cuentas, mucho menos para combatir la corrupción.